fbpx

Tu tampoco eres libre, pero podrías serlo.

Pero mira que somos ilusos… llegamos a adultos con la sensación de que tomamos decisiones en libertad, que somos totalmente conscientes de lo que queremos, hacemos y elegimos… pues no. Sólo el 7% de nuestros pensamientos son conscientes, el resto habita en lo que los coaches y expertos en PNL llamamos “la estructura profunda”. ¿Y que es la estructura profunda?, sencillo, lo que no sabes conscientemente, pero dirige tu vida como el más eficaz de los dictadores, sin libertad.

¿Y qué nos contamos en esas “profundidades”? Por mi experiencia, gran parte del discurso está construido sobre los cimientos de lo que nos contó nuestra madre/padre de nosotros mismos, lo que verbalizó de nuestros sufrimientos y alegrías, de nuestra personalidad “aceptable” e “inaceptable”… es como si de alguna manera, con lo que nuestros padres dijeron de nosotros, se creara un patrón; un patrón sobre el cual podemos coser varios vestidos de diferentes telas rayadas, floreadas.. ponerle broches, botones o cremalleras, pero no deja de ser el mismo vestido cortado por el mismo patrón.

Por ejemplo: No hace mucho tiempo vino a mi despacho, una coachee que vamos a llamar B.A que se quejaba de lo sobrecargada que estaba de trabajo, me contaba desbordada la fuerte demanda que le hacían sus hijos, su marido y su jefe… éste era su discurso consciente, ese que está en el 7%. Le pedí que me contara qué decían de ella sus padres cuando era pequeña, ante la sorpresa de la pregunta, me contó con orgullo que fue una nena muy independiente y espabilada… que jugaba sola, hacia los deberes sola, entre otros detalles en la misma linea que ahora no voy a relatar. Personalmente no creo que haya un solo niño que entre sus preferencias estuviera el jugar solo, probablemente ese discurso lo creara una madre/padre que no prestaba atención a esa nena por los motivos que fueran (trabajo, depresión, etc), el caso es que así fue contado, verbalizado e incluso premiado con alabanzas de sus padres probablemente para sentirse mejor por la falta de atención que le dedicaban a su hija. Como era de esperar, con el tiempo la niña entendió que recibiría más afecto si vivía conforme al patrón asignado, es decir, de autonomía y autosuficiencia incluso cuando necesitara justamente lo contrario (esas necesidades no fueron nombradas por sus papás, por lo tanto a pesar de sentirlas, dejaron de ser aceptables).

Con el paso de los años llega lo inevitable; la tan premiada y adecuada autonomía de la infancia se extiende a la vida laboral, personal e incluso matrimonial, donde muy probablemente la autosuficiencia no elegida (sino dictada por el patrón de los padres), se había convertido en una pesada losa a través de la cual, B.A NO se dejaba ayudar a la par que se sentía sola y desbordada, eso hizo que a su vez estuviera forjando una familia donde esa mamá (antes “la niña espabilada y autónoma”) tenga tanto que hacer, que no tenga tiempo para sus hijos, que nuevamente se criarán de manera autónoma…

Sabéis lo peor, que es una encrucijada que desde dentro nosotros no podemos ver, sólo caemos en la ilusión de que hemos elegido conscientemente y con libertad cuando en realidad, si nos centramos en el caso de B.A, cada vez que acometía una tarea, un impulso inconsciente le conducía a no pedir ayuda, a sobrecargarse, a hacerlo “sola y muy bien”, como si al igual que cuando era pequeña, fuera a recibir un premio que nunca llega o al menos evitar la culpa que conllevaría no hacerlo y defraudarse a sí misma por no ser “quien se supone que debe ser”.

Este es solo un caso de los muchos de patrones que he visto en las sesiones coaching, afortunadamente podemos hacer consciente nuestros patrones con el coaching y la PNL, somos capaces de sacarlo de las profundidades y darle luz para decidir desde una posición más adulta y madura, lo que deseamos hacer ahora sí, con auténtica libertad.

Valeria Aragón

Deja un comentario